El problema de las evaluaciones “seguras” en la modalidad online

Con la adopción masiva y, en muchos casos, impulsiva de herramientas para implementar cursos virtuales, nos encontramos con nuevas instancias de viejos problemas. En concreto, las evaluaciones “seguras” o a prueba de fraudes.

En nuestra adolescencia, muchos de nosotros hemos sido testigos de la inagotable creatividad que ciertos compañeros aplicaban a la hora de producir sus “machetes” (como se le llama en Argentina a los apuntes escondidos que se despliegan en plena evaluación): desde escrituras microscópicas, hasta complejos sistemas de camuflaje. Más allá del didactismo que podría resultar de la elaboración de estos elementos, se trata de una práctica ilegal y fraudulenta.

En los cursos de modalidad en línea todo esto es potenciado principalmente, por la falta de presencialidad al momento de la resolución del cuestionario.

Ante una evaluación muy importante (ingresos a puestos de trabajo, para acreditación de posgrados, etc.), el sistema seleccionado deberá intentar garantizar:

La autenticación: es decir, que la persona que está resolviendo el examen, sea efectivamente el estudiante que corresponde. Corroborando de alguna forma su identidad y que es quien está resolviendo el examen en ese momento.

La imposibilidad del fraude (“copiar” en el examen): implementando estrategias de evaluación y tecnológicas que impidan (o, al menos, compliquen en gran medida) la posible trampa del estudiante.

Claramente, ningún sistema (físico ni digital) es totalmente seguro: trabajaremos para lograr un procedimiento que dificulte tanto la obtención ilegal de ayuda, que al estudiante le convenga simplemente, procurar completar el examen por sus propios medios.

Veamos algunas estrategias y herramientas utilizadas para dar respuestas a los puntos anteriores.

Para la autenticación:

  • Además de las credenciales de ingreso al Campus Virtual, el docente puede enviar una clave para ingresar al examen, momentos antes de dar comienzo, vía Whatsapp, chat de Zoom o mensajería interna del Campus Virtual.
  • El e-proctoring o supervisión remota de exámenes. Mantener corriendo en segundo plano una plataforma de video reuniones como Zoom, Meet o Webex, con la cámara y micrófonos de los concurrentes encendidos, con la posibilidad de poder ver el contenido de su pantalla cuando el docente lo indique. En el último año, han proliferado plataformas privadas diseñadas específicamente con este fin, para ser integradas a diversos LMS, como Moodle. Por ejemplo: la argentina Klarway (una unidad de negocios de la Universidad Siglo 21).
  • Programar el Campus Virtual para que evite que dos personas puedan ingresar con el mismo nombre de usuario, en simultáneo.


Para evitar fraudes:

  • La estrategia del e-proctoring, antes nombrada, también resulta útil para obstaculizar las ayudas ilegales.
  • Programar el Campus Virtual para que obligue al estudiante a tomar el examen usando entornos seguros que le impiden la navegación por Internet, bloquean combinaciones de teclas (como las de “copiar” y “pegar”, y cambio de ventana) y no permiten la ejecución de otro software en la computadora del estudiante, como los lectores de PDF.
  • Redactar las preguntas de forma que el estudiante deba reflexionar, construir y sintetizar lo estudiado para arribar a una respuesta. Prescindiremos de las preguntas extraídas textualmente del material de estudio.
  • Programar el cuestionario, de forma de cambie aleatoriamente el orden de las preguntas y, si estas fuesen de opciones múltiples, que también varíe la secuencia de las respuestas. Evitaremos así, que los estudiantes compartan las respuestas correctas fácilmente. 
  • Planificar cuidadosamente la duración de la prueba. El tiempo debe ser suficiente para completarlo, habiendo estudiado correctamente el material provisto, e insuficiente para buscar las respuestas en impresos o en el celular.
  • El estudiante debería apagar su celular (si no se requiere para alguna tarea en el examen) al momento de ingresar al curso. El docente podría explicar que efectuará llamadas al azar durante la vigencia del cuestionario, sancionando a quienes tengan tono de llamada.

Cada una de estas estrategias deberán estar cuidadosamente planificadas, de forma que no impida al estudiante resolver con comodidad su examen, ni que entienda que se está vulnerando su privacidad.

Aceptando que ningún instrumento es 100% seguro, sugerimos generar más de una instancia de examinación, variando herramientas y técnicas de evaluación para alcanzar una valoración multidimensional de los saberes de cada estudiante.

Lic. Ricardo Acosta García

Consultor e-learning

Más artículos